Ese maratón que es la maternidad: huyendo de la culpa

De todas las cosas que he escuchado sobre la maternidad creo que la más cierta es que los niños vienen sin manual de instrucciones. Aunque desde pequeña había fantaseado con la idea de ser mamá la verdad es que ahora siento que nada me preparó para esto. Me convertí en un saco de emociones revueltas, desconozco los miedos que aparecieron, estoy aprendiendo a aceptar a la nueva persona que nació -y no me refiero a mi hijo- empiezo a entender el verdadero significado de la palabra responsabilidad y constantemente evalúo lo que hago: ¿lo hice bien? ¿está mal? ¿qué será lo mejor? Y no importa cuán segura esté de lo que decida, siempre siento culpa por la opción que deseché.

A veces soy sorprendentemente fuerte y otras veces soy profundamente débil. Creo que la experiencia más cercana a estos meses como mamá fue haber corrido el medio maratón hace un par de años. Alejandro llegó a nuestras vidas en junio de 2013. Mi esposo dice que el primer año es el más difícil y aunque le creo tengo miedo de lo que me espera para eso que llaman “los terribles dos”, pero de esto escribiremos cuando pase. Pensar en la siguiente etapa es como correr el maratón pensando en los km por venir, te da como una angustia y te anticipas al cansancio. Así que evito la expectativa.

Aunque traté de mantener mi actividad durante el embarazo (antes de enterarme, en las primeras semanas, hice una carrera de 10k. Luego solo caminé e hice natación) la verdad es que a medida que se acercaba el nacimiento disminuía mi actividad física. Estaba muy cansada, se me hincharon los pies, me costaba respirar. Desde entonces me propuse que, en cuanto me recuperara, comenzaría con algo suave.

Me siento culpable

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Foto: http://breath-in-and-out.tumblr.com/post/70928694362

Pasaron los meses, superé el postparto, Alejandro entró a la guardería, comencé a trabajar, estoy pensando en su celebración del primer año y hasta ahora lo único que he podido hacer es un par de clases de yoga en casa con tutoriales de media hora de Youtube. Me siento culpable.

Trato de cuidar lo que como, decidí que amamantaría a mi hijo y por eso es importante comer bien. Amamantar es una experiencia hermosa pero ¡cómo cansa! Además, Alejandro comienza con el gateo: le pongo la pelota para estimularlo, se la lanzo, la busco. Me quiero sentar, quiero dormir dos meses seguidos. Me siento culpable.

Alejandro sigue despertando en las noches. Amamantarlo en las madrugadas es algo que hago casi de forma inconsciente, me quedo dormida, me duele la espalda. Despierto en las mañanas como un coleto, a veces no me siento sexy, quisiera abrazar más a mi esposo y dedicarle más noches a él. Me siento culpable.

Mi vida laboral se divide en dos: antes de Alejandro, cuando el tiempo me sobraba, podía llegar a trabajar hasta doce horas y los fines de semana siempre tenía un trabajo pendiente que resolver. Después de Alejandro y con mi firme decisión de amamantar, me vi obligada a trabajar menos, mi jornada se ha reducido a 4 horas (a veces 6). Me siento culpable: ¿estoy dando poco en el trabajo? ¿Qué pasa con este tiempo que no estoy con mi hijo (no me quiero perder ni un instante)? ¿Cuándo podré correr y quitarme este dolor de espalda?

Ya lo hemos dicho antes en este blog: las mujeres vivimos bajo muchas presiones. Pareciera que todo el tiempo tenemos algo que demostrar: sí podemos trabajar, sí podemos llegar a cargos de alta gerencia, sí podemos gobernar países, sí podemos ser mamás perfectas, sí podemos ser esposas amorosas. Y eso nos lleva a estar siempre comparándonos sobre la base de supuestos, de ideales inalcanzable. La verdad es que las madres reales no tienen mucho tiempo, fallan en muchas cosas y siempre están aprendiendo a resolver lo que salga. De eso se trata y supongo que está bien. La vida es como si estuviéramos en un constante entrenamiento.

Estoy aprendiendo a lidiar con la culpa, a manejarla de una manera saludable, a no dejar que me sobrepase. Estoy cambiando pequeñas cosas y trato de tomarme la rutina de una forma más relajada. Estoy ajustando mis tiempos y trato de optimizar mis horas de trabajo, todo esto con la meta de poder empezar alguna actividad física muy pronto. Y cuando comience sé que no me sentiré culpable porque estoy convencida de que padres felices crían a niños felices.

 

Nayari Rossi Romero

@Pomarrossa

Comentarios

  1. veronica dice:

    Hola, no soy madre pero igual me atrevo a comentar, creo que ser mamá es un deporte extremo para el cual no existe ningún entrenamiento, no te sientas culpable por las decisiones tomadas siempre que las hayas hecho con buenas intenciones, de resto creo que la clave es la organización y las prioridades que quieras darle a ciertas cosas, nunca olvidaré un día que caminaba en el Parque del Este y paso una chica corriendo, llevando el coche de su bebé y el niño estaba dormido adentro jajaja y pensé Wao esto si es voluntad y ganas de correr

    1. Chicas que corren dice:

      Gracias, Verónica, por compartir y comentar. Sin duda la organización es la clave, pero también es importante no caer en las presiones. Creemos que llevar una vida equilibrada es clave para ser felices. ¿Qué piensas de eso? Correr es bienestar siempre que lo hagamos de una forma saludable y sin presiones.