¿Cuál es tu meta?

La euforia del corredor tiene su doble filo. El entusiasmo tiene una línea gris en la que la constancia roza el fanatismo y yo, particularmente, tengo muy presentes los límites que debo respetar para que correr (y otras actividades de mi vida, como trabajar) no se me conviertan en obsesiones.

En estos días tuve una conversación en la que mi interlocutor me reclamó no tener una meta dentro de la práctica de correr. Fue una afirmación que me llevé de tarea y que analicé por varios días. ¿Quién define las metas que uno debe trazarse en la vida? Imbuidos como estamos en rutinas exigentes y con grandes presiones, me pregunto: ¿nos hace bien convertir el entrenamiento en una rutina esclavizante cuyo foco está en la llegada, en la consecución del objetivo a cualquier precio? No uso la frase “cero excusas”: comprendo la importancia de transmitir un mensaje que convoque a la vida saludable. Pero no hay que olvidar las individualidades y, en un país que vive en los extremos en todo sentido, tendríamos que invitar a emprender un desarrollo de las capacidades tomando en cuenta las oportunidades y limitaciones de cada persona.

Después de tener esa conversación descubrí porqué no me engancha correr en grupo, aunque respeto totalmente a quienes lo hacen. Hay quienes se sienten más a gusto entrenando acompañados y eso es perfectamente válido. Pero es tan solo un camino para llegar a la meta. Yo corro para liberar tensiones, para encontrarme conmigo misma, para disfrutar del camino, para olvidarme por un rato de los pendientes. Corro para observarme.

¿Cuál es mi meta? Ser integral y disfrutar una vida equilibrada. Cuido mi alimentación, entreno mínimo tres veces por semana, trato de hacer un balance entre ejercicio cardiovascular, fuerza y flexibilidad. Asumo todos los días el reto de mejorar mi carácter;ed trabajo para ser más flexible, más paciente, más tolerante. Corro sin reloj para recordarme que el momento más importante es ahora. Seguramente algún día correré un maratón, pero no tengo apuro. Como diría Melendi, camino por la vida sin pausa pero sin prisa. Porque me importa tanto crecer en el entrenamiento, como evolucionar intelectual y emocionalmente.

Mi consejo a quienes andan en esta búsqueda: fíjate metas pero no permitas que sean otros los que establezcan el tiempo en el que debes correr un kilómetro, o el tiempo que debes tardarte para alcanzar objetivos de entrenamiento. Date la oportunidad de cuidar los detalles en la práctica: es tan importante correr, como fortalecer tus músculos, como organizar y consumir una alimentación ajustada a tus necesidades nutricionales, como trabajar tu mente para que no te sabotee mientras intentas avanzar. Asesórate con profesionales y no con quienes piensan que todos somos iguales y vamos al mismo ritmo. Escúchate, infórmate y sé consecuente con las metas que tú misma hayas decidido alcanzar. ¡Ánimo!