7 consejos para mantener la actividad física durante el embarazo

En 40 semanas los cambios que experimentamos durante el embarazo son un verdadero giro de 180 grados. Cada órgano de nuestro cuerpo se reacomoda para ir preparando el albergue perfecto de la nueva vida que está en formación. A propósito de la celebración de la Semana Mundial del Parto Respetado te ofrecemos algunas recomendaciones para que mantengas la actividad física durante el embarazo y puedas dar a luz en condiciones más felices:

Sin pausa pero sin prisa. Mantener una rutina de caminatas cortas es una recomendación de los obstetras para ayudar a mejorar la circulación sanguínea, tonificar los músculos de la zona pélvica y relajar la tensión en piernas y pies, área que suele resentirse mucho durante el embarazo.

Caminar favorece la circulación uteroplacentaria, es decir que con una sencilla caminata ayudas a que el bebé reciba mejor el oxígeno que le transmites a través de tu cuerpo.

Si no tienes ninguna contraindicación médica o algún riesgo de salud puedes hacer caminatas que te ayuden a relajarte durante los nueve meses de cambios en los que habrá mayores requerimientos físicos.

 

Pasito a pasito

 

1) Si no sueles ejercitarte con frecuencia debes iniciar con caminatas de paso ligero, sin forzar el ritmo. Comienza con circuitos de 20 a 30 minutos, haz pausas cada vez que lo necesites y aumenta de forma progresiva en las siguientes tres semanas hasta llegar a una hora. Con 60 minutos es suficiente ejercicio, incluso en el primer trimestre cuando no ha habido un aumento significativo de peso.

2) Puedes caminar preferiblemente en las primeras horas de la mañana cuando aún el ambiente está fresco. Al final de la tarde también puede ser una opción cuando el sol ha bajado su intensidad y así evitas los efectos de un golpe de calor.

3) Trata de ir a caminar acompañada a medida que avanza el embarazo. Aunque las caminatas sean ligeras es preferible ir con alguien que pueda ayudarte en caso de que tengas que detenerte a descansar o tengas algún malestar.

4) Puedes caminar tres o cuatro veces a la semana, no es necesario hacerlo todos los días. Los requerimientos de oxígeno aumentan a medida que el bebé va creciendo y es necesario hacer siestas para reponer energía, así que no te sientas mal si un día solo quieres quedarte recostada descansando.

5) Lleva ropa holgada y fresca que permita la circulación sanguínea. Los zapatos deben ser de suela anti-resbalante y preferiblemente que te queden anchos. Aunque el paso al caminar sea ligero y parezca que no hay mayor nivel de exigencia física, el embarazo requiere más energía de lo habitual.

6) Trata de caminar en espacios al aire libre para mejorar la respiración pero evita lugares que tengan terrenos irregulares para prevenir tropiezos o caídas.

7) Camina según tu propio ritmo y necesidades. Semana a semana las condiciones físicas cambian. Si sientes cansancio, mareos o algún tipo de contracción suspende las caminatas y consulta al obstetra. En cada control prenatal informa al médico cómo has organizado tus rutinas de ejercicio (caminata o yoga) para que cuando se acerque la fecha de parto, ambos evalúen cómo puede ser el proceso y así puedes traer al mundo a tu bebé en las mejores condiciones físicas y emocionales.

Por: Gabriela Rojas

@Gabitar